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Introducción
Mientras tradicionalmente la ciencia consideró
contingente la subjetividad del observador/pensador
-resultando éste entonces excluído de toda
observación o encarnadura viva de "verdades
absolutas"- la complejidad postula un
posicionamiento en franca oposición al modelo del
pensar aristotélico, proponiendo el tendido de unos
ineludibles puentes entre disciplinas.
Sabemos que los primeros tiempos de la historia humana
no fueron signados por el orden sino por el desorden y
que la Historia ha sido concebida como una historia
shakesperiana, que al modo de la concepción del idiota
de Shakespeare no es precisamente idiota, sino que
revela una verdad marcada "por el ruido y la
furia"....life is a tale, told by an idiot, full of
sound and fury, signifying nothing.... (Shakespeare, W.,
Macbeth).
Es nuestro propósito, al incluir esta sección
Complejidad en nuestro site, intentar delinear los modos
de preservarnos no de las posibilidades objetivas -que
la tecnología nos facilita- sino de las pobrezas
subjetivas con que el humano las instrumenta. Y, para
ello, consideramos, en tanto psicoanalistas, la
imprescindibilidad de la escucha y de la interpretación
interdisciplinaria. Interpretar en el sentido de otorgar
una cierta subjetividad a aquello que nos es ofertado
objetivamente.
Leer, investigar, discutir, intercambiar y polemizar
responsablemente es también interpretar, porque cuando
se renuncia a este modo de interpretación y se opta por
la literalidad, cuando se privilegia el dogma a la
reflexión -que permite el acceso a un sentido virtual o
posible de aquello a lo que se ha accedido- el hombre
también renuncia a una dimensión fundamental de su
propia esencia. Dimensión del "hacerse cargo"
de aquello a lo que tiene acceso. Y "hacerse
cargo", como bien lo sabemos "todos los que
trabajamos como psicoanalistas", no significa
aspirar a detentar una verdad más verdadera que los
otros sino a comprender que es, en la interpretación,
donde se despliega el único destino posible de la
verdad. Si la verdad no está sujeta a la
interpretación, el dogma habrá de imponerse como
fatalidad.
Por lo tanto, nuestro objetivo se centra en la
investigación, puesta a prueba y demostración de la
ineludible articulación entre el concepto de
inconciente y los diversos modos operatorios del pensar
complejo.
Centrarse en el modo del pensar complejo implica un modo
particular de reflexionar, desde un marco
interdisciplinario y operando con una lógica paradojal,
en tanto postula que todo conocimiento es esencialmente
ambiguo, incierto, impreciso e incompleto, dado su
carácter originariamente subjetivo. Y, además como
para el concepto de "sistemas no-lineales" el
todo es mucho más que la sumatoria de las partes,
éstos solo pueden comprenderse examinando los
comportamientos globales junto con el detallado estudio
de los correspondientes agentes individuales.
La complejidad si bien no aporta soluciones
satisfactorias completas, ofertan siempre una nueva
oportunidad de retornar al punto de partida, generando
una re-creación facilitadora del atravesamiento de los
bordes interdisciplinarios. Tensión imprescindible que
motoriza el deseo, tal como Freud lo des-cubriera, hace
ya más de un siglo. (Freud, S., Proyecto de psicología
para neurólogos, (1950 [1895]).
Es un tipo de pensar que intenta recuperar lo empírico,
la incertidumbre, la incapacidad de adquirir certezas y,
por lo tanto, de concebir un orden absoluto. Desde su
perspectiva, alcanzar la lógica de lo paradojal ya no
significa unas señales de error sino, por el contrario,
el encuentro con unos otros niveles de profundidad de la
realidad. Lógica ampliamente conocida por el
Psicoanálisis, desde sus mismos orígenes, cuando Freud
formulara la lógica del inconciente.
Por cierto, consideramos imprescindible distinguir entre
complejidad y completud, en tanto la primera exige
siempre la aceptación de la ineluctabilidad de lo
incierto. El paradigma cartesiano de simplificación,
disyunción y reducción ha sido el efecto de un tipo de
desarrrollo cultural e histórico, correspondiente a las
aspiraciones de la Modernidad. En el seno del paradigma
de la complejidad, el pensar opera con unos otros
principios: distinción, conjunción e implicación.
Nuestro interés en centrarnos en la investigación y
difusión de la complejidad y en su articulación con el
Psicoanálisis apunta a dar cuenta de las ineludibles
interconexiones, ya existentes pero poco evidenciadas, y
aún hasta silenciadas, entre las formulaciones
tempranas freudianas -en cuanto a su descubrimiento
nuclear: el inconciente- y los desarrollos de una
supuesta pero -como intentaremos demostrar- no tanto,
nueva ciencia: la complejidad. Nuestro desafío consiste
en realizar las articulaciones imprescindibles y, a
veces, veladas, entre disciplinas que podrían parecer
tan diversas del Psicoanálisis como la medicina y sus
diversas especialidades, la química, la física, la
biología molecular, así como los nuevos desarrollos en
neurobiología y en redes neuronales. Disciplinas con
desarrollos propios pero que sostienen unas ineludibles
conexiones con las postulaciones freudianas, en tanto
todas son producciones del "pensar humano",
inhabilitando el desprendimiento de su realidad
inconciente y de los "efectos afectivos" que
transcurren por la intimidad de su soma y, de éste, en
relación con el ambiente que lo contiene.
Investigar en las fronteras de la complejidad implica
una "exigencia de trabajo", para entablar un
diálogo singular y para promover el encuentro
interdisciplinar. Es un intentar alcanzar una
proximidad, donde la distancia de las formalidades
científicas se vaya disolviendo sin diluirse, en aras
de una interpenetración e interdependencias
recíprocas.
La fascinación que la creencia de "poseer todo el
saber" ejerce sobre los científicos exige al
Psicoanálisis adentrarse por esos territorios, para
poder debatir y polemizar acerca de estas cuestiones.
Porque la tecnocracia industrializada podría tender las
líneas de un ilimitado progreso, que podría
conducirnos -como especie- hasta la anulación de
nuestra propia naturaleza, reemplazándonos por unos
"clones-sustitutos". Y así como la teoría de
Ilya Prigogine acerca de las estructuras disipativas de
la materia encontró, en la filosofía vitalista de
Bergson, uno de sus puntos de apoyatura y el pensamiento
borroso se sustenta en el concepto de
"multivalencia", este momento particular de la
Historia requiere de un refuerzo del diálogo entre las
ciencias y las humanidades, bajo la forma del ejercicio
interdisciplinario.
Las más actuales investigaciones de las Neurociencias
omiten adentrarse en lo esencial de los afectos, ya que
si bien es una de las cuestiones que rigen sus
desarrollos (la sonrisa, el llanto, la risa, las
lágrimas) el eje de sus investigaciones se centra en
cuestiones puramente cuantificables, perdiéndose así
la riqueza y profundidad de la subjetividad y de las
diferencias promovidas por cada cultura. La risa y las
lágrimas son estados violentos, convulsivos,
espasmódicos que también se entremezclan y permutan
entre sí. Así como el bebé humano pasa, sin solución
de continuidad, de la desesperación del grito a la
sonrisa beatífica, el adulto humano es capaz de ahogar
sus lágrimas y de contener su risa, pero nunca logrará
disolver las sensaciones, promovidas por la intensidad
cuantitativa con las que podría llorar o reir. Esta
característica debe vincularse con otras necesidades
psico-afectivas, extrañamente desmentidas-reprimidas en
los estudios neurobiológicos contemporáneos, tales
como: la aptitud para el placer, el entusiasmo, la
rabia, la ira, la furia, el odio.
Creemos importante subrayar que la verdad es también
una construcción histórico-cultural, por lo que la
coexistencia de estilos se impone. Es a esta
conceptualización a la que adherimos -siguiendo las
ideas de Paul Feyereband- intentando poner en cuestión
el "todo vale" contemporáneo y la mezcla
conceptual, como efectos indeseados del eclecticismo
actual.
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-Dra. Nize Maria Campos Pellanda (Dra. en Educación, Profesora de UNISC, Universidad de Santa Cruz do Sul, Brasil)
-Dr. Luiz Ernesto Cabral Pellanda (Médico Psicoanalista, Miembro Efectivo de SPPA) Porto Alegre, Brasil)
Este artículo trata del proceso de transición
paradigmática del cartesianismo hacia las ideas de los
sistemas autoorganizados, tales como las implicaciones
epistémicas, ontológicas y metodológicas que esas
transformaciones acarrean. Estas reflexiones, y el
destacado papel del Psicoanálisis y de la Física
Cuántica, en el comienzo de todo este proceso, ha
producido la conmoción de los pilares del edificio
cartesiano. La teoría de los sistemas y la cibernética
implican el concepto de autoorganización, que promueve
la emergencia de una nueva lógica no-lineal, para
tratar con los fenómenos complejos. H. Maturana y F.
Varela elaboraron, partiendo de una matriz cibernética,
el concepto de Autopoiesis, para expresar la
autonomía/conectividad de los seres vivos.
A partir de allí, se ubica una reflexión acerca de
cómo el Psicoanálisis confrontó con esa evolución
epistemológica, a través de los significativos
trabajos de Melanie Klein, W. Bion e I. Matte-Blanco y
se construyen hipótesis acerca del papel del
Psicoanálisis, desde la perspectiva del mantenimiento
de las fronteras entre disciplinas y de la centralidad
del accionar humano, en la construcción del
sujeto/conocimiento.
Palabras clave:
complejidad-paradigmas-sistemas
autoorganizados-autopoiesis-física cuántica-cibernética- estructuras disipativas-lógica
no-lineal- Maturana-Varela- Prigogine- fronteras entre
disciplinas-sujeto/conocimiento-Klein-Bion-Matte-Blanco-Von
Foerster

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